Si Somiedo es el pasado del oso y Fuentes del Narcea su presente, Liébana es su futuro: la población osera cantábrica se expande hacia el este y el valle lebaniego es el gran receptor de esa recuperación. Cada año hay más avistamientos en sus montes y más osas criando en la vertiente cántabra.
Para el observador, Liébana ofrece una combinación única: probabilidades crecientes, paisajes de los Picos de Europa y un turismo osero todavía poco masificado.
Cuándo y dónde intentarlo
El otoño vuelve a ser la estrella: los robledales y castañedos de Liébana atraen a los osos en plena hiperfagia, y los avistamientos se concentran en los montes de Camaleño, Pesaguero y Cabezón. En primavera, las osas eligen las laderas del valle del Bullón y la vertiente de San Glorio.
Las carreteras de montaña —hacia San Glorio, Piedrasluengas y el puerto de Pandetrave— son los mejores miradores lineales: se escanean laderas con prismáticos sin molestar al animal.
Planifica: Picos + oso en el mismo viaje
Liébana permite combinar el avistamiento con los grandes reclamos de los Picos de Europa: el teleférico de Fuente Dé, la ruta del Cares, los lagos de Covadonga en la vertiente asturiana… Es la zona ideal para un viaje en el que el oso es el premio y los Picos, la garantía.
- Madrugada osera: salida al amanecer a los miradores del valle, regreso a desayunar a Potes.
- Mañana de rutas: Fuente Dé o el valle de Valdebaró con niños.
- Tarde cultural: Potes, la torre del Infantado y un orujo de cierre.